Se murió Jorge Rafael Videla, quien fuera, quizá, el más grande hijo de puta que haya tenido este país a lo largo de su historia.
Y eso no me pone contento. Porque debió vivir mil años coleccionando metástasis de todo tipo y color, revolviéndose en su mierda. Y porque se llevó el silencio a la tumba.
Pero me alegra saber que, al menos, murió en el peor de los escenarios para él: en democracia, juzgado y preso en una cárcel común.
Si existe la justicia divina, hoy es un buen día para que se aplique. De alguna manera, este mundo hoy es un poquito mejor.
También me hubiera gsutado que sufriera hasta los 108 años...pero al menos me conformo conque ese hdrmp ya no habla, le hacían una entrevista y todo le chupaba un huevo.
ReplyDeleteQue se calcine en el infierno
Creo que la muerte es demasiado premio para una porqueria asi. Tendria que haber sufrido como sufrieron los que torturo.
ReplyDeletese murió preso, masticando odio, impotente, sabiendo lo que le espera en la historia,exclusivamente las paginas negras,se murió y en plenitud cognitiva, sabiendo como se escupirá su nombre, preso, sin paz, sin perdón...
ReplyDeleteLastima que no lo pudimos cagar a ladrillazos.
ReplyDeleteUn HDP menos en el mundo...
ReplyDeletePensé casi textual todo lo mismo.
ReplyDeleteUna pena que no haya dejado más que dolor y silencio en este mundo.
ReplyDeletePero la ley se cumple, tarde o temprano; ésa ley de dar y recibir.
Recibirá lo que dió, le darán su merecido, si es que no sucedió aún.
Una lástima que la historia argentina esté dañada por su causa, con heridas incurables de aquel tiempo.