Entonces, ¿no se termina un carajo el mundo? Ah, qué se yo. Por las dudas, vamos a enumerar algunas cositas que, de ser cierto el pronóstico, quedarán sin resolución. Así es que, si el mundo se acaba...
... no nos habremos decidido si se dice pisa, picsa o pitsa; shampú o champú; peceto o pesheto y varios etcéteras más.
... nadie habrá sabido explicar a qué carajo se dedicaba Amigacho.
... nadie habrá resuelto el temita de los sobrecitos de champú o shampú y algunos moriremos antes que el resto en una refalada en algún inhóspito vestuario.
... nadie habrá tenido el placer de sobrevivir al turco hijo de puta que tuvimos como presidente en Argentina.
... lo último que veamos quizá sea Intrusos si es de día o Tinelli si es de noche. Terrible.
... no habremos terminado de pagar las cuotas del lavavajillas. Una buena.
... no habremos visto a Zulma Lobato en lo de Tinelli ni en el Maipo.
... éste que viene será nuestro último año nuevo, nuestro último vittel toné y nuestro última oportunidad de escuchar a la familia diciendo "Ananá fish". No sé si eso es bueno o malo, y moriré sin saberlo.
Pensalo, el fin del mundo no es moco de pavo, viteh; hay que tener en cuenta demasiadas cosas, así que es mejor ir preparándosé desde ahora y resolver la mayor cantidad de cosas, por las dudas.
Por lo pronto, yo supongo que seguiré escribiendo imbecilidades acá y ustedes, si así lo creen conveniente, seguirán dejando sus comentarios al respecto. Para eso estamos todos, ¿no? Pará, ¿cómo que no?
Si el mundo se acaba, nos lo mereceremos.



































