- Jugar a la paleta en la playa es un embole: la pelota no pica y el 97,2% de las personas no posee la habilidad necesaria como para hacer más de 3 paleteadas consecutivas. Lo mismo corre para el freesbee (o frisbi o freesbi o frisbee). Opte por el fútbol, el voley o la playstation en el departamento.
- Dígale NO a la milanesa humana: nunca fue divertido, pica, da muchísimo calor y lo pone a uno en el grupo de los “mirá, otro boludo que se hace milanesa”.
- Manos firmes: está científicamente comprobado que los termos tienden a caerse un 67% más cuando uno está en zonas de ríos con piedras como Córdoba o San Luis. El mismo índice se aplica a cámaras de fotos.
- Si elige “disfrutar” de un show de teatro de revista (desconocemos el origen del nombre del género), sepa que su mujer no está tan buena como la Cirio y su marido no es tan gracioso como Cherutti (bueno, Cherutti no es gracioso pero si usted está ahí es porque tiene distintos criterios que este humilde servidor). Podría decirse que los espectáculos veraniegos tienen una contraindicación que no suele venir aclarada en el prospecto.
- Regalos regionales, un error de concepto: usted se va a Corrientes y le trae de regalo a su cuñada un mate con la leyenda “Recuerdo de Carcariñamenguarangangá”. Error. Su cuñada no recuerda nada, porque quien estuvo en Carcariñamenguarangangá fue usted. En todo caso debiera decir “Recuerdo de un viaje que hizo mi cuñado a Carcariñamenguarangangá”. Evite confundir, no traiga regalos.
- Los alfajores: como hemos dicho en otras oportunidades, no está claro el origen de la costumbre de traer alfajores de regalo. Dicho sea de paso, las mencionadas golosinas pueden ser “típicas” de alguna zona puntual del país, por ejemplo la Costa Atlántica, pero no de cualquier lugar; le decimos NO a los presentes “universales” que no nos cuentan nada del lugar en el que estuvimos, como los mates, llaveros, remeras de “yo estuve” y similares. Los Havanna se venden en el Coto, ya se perdió la gracia.
• Apartado especial: si insiste en la estúpida idea de los alfajores, tenga en cuenta un dato crucial: esas símil galletitas marineras hojaldradas amebiformes duras rellenas con dulce de leche o, peor aún, con dulce de membrillo, NO SON alfajores. Lo están robando, al receptor del obsequio no le van a gustar y usted habrá gastado dinero y espacio en el bolso innecesariamente.
Sépalo, mientras el mundo veranea, en SMAEP seguimos trabajando para usted.
Si esto es un alfajor, yo soy Débora Pérez Volpin.

































