Vos creés que tenés mala suerte, ¿no? Vos te quejás porque no se te dio eso que esperabas o porque te cagó un pájaro en la pelada. Bueno, leé y replanteate:
Tres amigos, Ariel, Gastón y Mariano, deciden ponerse una remisería en la casa de uno de ellos. Primeros días, todo bien.
Pido un viaje, viene Ariel usando el auto de Mariano. Vamos tranquilos y vemos un auto estacionado que parecía ser el de Gastón.
- Che, ¿ese es el auto de Gastón?
Como ya lo habíamos pasado, Ariel se da vuelta para mirar, llegamos a la otra esquina y pum, choque… contra Gastón.
- No, no era.
Mariano, que había sacado su auto del taller esa mañana, se entera y se quiere morir. Entonces Ariel, para no dejar sin trabajo a su amigo, le ofrece su propio auto hasta que el otro salga del taller.
Ariel va a su casa, agarra su Peugeot 505 y se dirige a la casa de Gastón (la base de la remisería). Cuando está llegando, en la mismísima puerta… fuego en el motor. Frena, se baja, explosión: el tanque de GNC. Ariel sentado en el cordón mirando cómo se derretían los CD’s que tenía en la guantera (además era DJ).
Situación final: 3 autos fuera de combate en, literalmente, 20 minutos.
Conclusión: esa remisería no tenía que existir.
PD: no pensé que fuera necesario aclararlo pero parece que sí: es 100% verídico, yo estuve ahí.
La vida… sí, eso.

DJ Fire